viernes, 30 de enero de 2026

Aspid - Extravasation (1993)

 

 

1. Intro

2. It Came (Aspid) Он пришёл (Аспид)

3. Towards One Goal (К цели одной)

4. Give Me (Play for a Ballet) Дай мне (Пьеса для балета) 

5. Hey You (Эй, ты)

6. Where The Night (Там, где ночь)

7. Comatose State (Коматозное состояние)

8. Extravasation (Кровоизлияние)


Hoy vamos a sumergirnos en las lejanas y frías tierras de Europa del este, concretamente a principios de los 90, para hablar de una de las mayores joyas del mundo del Thrash Metal técnico-progresivo. Estoy hablando por supuesto del ‘Extravasation (Кровоизлияние)’ de los zumbados de ASPID (Аспид), toda una anomalía salida de Rusia, de la entonces recientemente desarticulada Unión Soviética, en concreto de una pequeña ciudad llamada Volgodonsk. No hay mucha información de estos ruskis, ni siquiera ninguna grabación registrada antes o después de este disco, que salió en 1993 bajo una enana discográfica letona. Obviamente estos muchachos no sacaron este álbum por generación espontanea, y aquí se ven influencias de CORONER, ATHEIST, HELLWITCH, o SADUS (especialmente de aquel inenarrable ‘Swallowed In Black’). Puro Death/Thrash vaya, especialmente aquel más técnico y retorcido de finales de los ochenta. Pero la pregunta que me ronda es, ¿como les llegó todo este material a estos locos rusos perdidos en una ciudad cercana al curso del Volga? Porque claro, no estamos hablando de las grandes ciudades, como Moscú o San Petersburgo, sino de un lugar mucho más remoto en un país que recién se habría al mundo, por lo que no tuvo que ser nada fácil acceder a estas bandas. Sea como fuese, consiguieron hacerse con parte de ese material, y el resultado es apabullante.

Y es que a pesar de las influencias que acabo de mentar, son una banda con una personalidad arrolladora. La forma en la que se interconectan la base rítmica con los riffs no la he oído en ningún otro grupo de Thrash. Con un nivel técnico altísimo de todos los miembros, se permiten cambiar de tempo y salirse del 4/4 de toda la vida con una fluidez inusitada. Llegan a crear todo un ente rítmico que parece que tiene vida propia, como una serpiente reptando cadenciosamente por el suelo, acechando a su presa, para saltar a morder en el momento justo. Para muestra poneros ‘Give Me (Play for a Ballet) Дай мне (Пьеса для балета)’. Todo ello aderezado por unos solos de guitarra incendiarios que le harían sudar tinta a más de uno. Se trata de un disco con mucho protagonismo guitarrero eso si (cortesía del colega Alexander Sidorchik), con riffs originales y memorables, pero la base rítmica se luce de lo lindo también. El bajo de Vladimir Pyzhenkov va tirando sus lineas en todo el disco, complementando el resto de instrumentos, pero teniendo sus momentos de lucirse. Por su parte, la batería de Vasily Shapovalov es una barbaridad, con una versatilidad pasmosa, metiendo redobles que quitan el hipo, y con una precisión quirúrgica.

La voz del amigo Vitaly Kholopov quizá sea lo menos destacable, pero el tío tiene veneno. A veces se acerca al gutural pero generalmente se mueve por un registro más agudo y aguardentoso, como si se la pasase escupiendo cuchillas a diestro y siniestro durante todo el álbum. Y es que para rematar la faena, la producción es la puta hostia. Suena limpio y claro pero con fuerza, sin ser demasiado clínico como para quitarle el alma, permitiendo que el bajo, muchas veces enterrado como ya sabéis, se escuche perfectamente en la mezcla. Si indagáis en la escena rusa de aquellos años, descubriréis que este gran sonido no era la excepción sino la norma, dando a entender que al menos, los medios los tenían para conseguir buenas grabaciones. Otra cosa ya, es que tuviesen la infraestructura para llevar su música más allá de su país.

Pasando a las canciones, pues me las quedo todas. Un compendio de cuchilladas retorcidas y acribillantes una tras otra, desde que abren con la aplastante ‘It Came (Aspid) Он пришёл (Аспид)’. Como antesala nos regalan una introducción orquestal, recurso que vuelven a emplear en el comienzo de algún que otro tema, que no hace más que enriquecer la música. Pero vamos, que aquí lo que impera es la tralla, como el riff lacerante de ‘Towards One Goal (К цели одной)’ tras un crescendo instrumental que te va poniendo a tono. Sin duda este es uno de sus puntos más fuertes, las largas partes instrumentales, que van sucediendo sus secciones con toda naturalidad sin aburrir en ningún momento. Pero ya digo, aquí hay momentazos para regalar, como en la segunda mitad de ‘Hey You (Эй, ты)’ que el bajo parece que se quiere comer a la guitarra, o en ‘Where The Night (Там, где ночь)’ cuya intro también con el bajo desemboca en otro crescendo instrumental, que acaba reventando con unos blast beats demoledores.

Encima los cabrones son hasta pegadizos, lo cual es todo un logro, considerando lo complejas y cambiantes que son estas composiciones. Y lo digo sin tener ni puta idea de ruso, pero fijaos por ejemplo en el estribillo de ‘Comatose State (Коматозное состояние)’. Además el hecho de cantar en este idioma les otorga un plus extra diferenciador, ya que le da un toque como más épico a la música. La instrumental ‘Extravasation (Кровоизлияние)’ sirve como colofón final a este impresionante álbum, una especie de resumen de todo lo que hemos oído hasta ahora, con sus secciones ensambladas con extrema fluidez. El as bajo la manga que se guardaban eran las guitarras limpias que cuelan en mitad del tema, antes de volver a reventar con todo. Encima acaban con un final de estos apoteósicos en plan cierre de concierto, como todo gran disco debería hacer.

Mucho más se podría decir de esta obra maestra del Thrash técnico, pero ha quedado bastante claro el altísimo nivel que tenían estos chavales rusos, que luego apenas tocaron en otros proyectos. Para algunos no será más que una rareza interesante, que tampoco tuvo mucho impacto más allá de su país, aunque tampoco es menos cierto que unos genios del panorama actual como VEKTOR bien que tomaron notas de estos tíos. Sin embargo, yo creo que nos encontramos ante un disco que debería ser imprescindible si te mola el Thrash, a pesar de haber salido de un lugar remoto sin apenas conexión con el resto de la escena. Como una bestia maligna e incomprensible llegada de otra realidad dispuesta a acabar con todo, igual que la sierpe de la portada que emerge de las profundidades. ¿Comparaciones? Mejor no. No vayamos a sacarle los colores a mas de una vaca sagrada del genero.

 


 

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